Cuando vemos la pérdida tan cerca, es muy posible que nos cuestionemos en milésimas de segundo infinitas cosas relacionadas con perder aquello que tanto queremos. Y ahora mismo pienso tanto en cosas materiales como en personas a las que amamos. El arraigo a lo material hace que el hecho de perderlo nos deje desamparados, derrotados, con sensación de haber perdido aquello por lo que tanto luchamos.

Cuando perdemos a un ser querido podemos sentir vacío, soledad, rabia, injusticia y una sensación de pérdida, inexplicable quizá!?

Estos días, después de algunas experiencias de pérdidas a mi alrededor, me he tomado unos minutos a observar. Algo que quizá ya todos conocemos aunque no por ello me ha impactado menos, es ser consciente de cómo las energías se “contagian”. Como podemos llegar a obviar este detalle y lo presente que he podido sentirlo. Estar en un lugar donde a una persona acaban de comunicarle su despido y que el ambiente se “tiña” de tristeza, que entres por la puerta y esa energía de tristeza se te contagie. Que sólo observando puedas sentirla y te invada esa tristeza, esa sensación de “pérdida”. Aunque me asombra también la capacidad de los humanos de dividir sus actuaciones a partir de ese momento. Hay quien se recrea en ese dolor, en esa pérdida, se queda “disfrutando” de ello, del dolor que le provoca, de la desgracia. Y en cambio hay quien se permite sentir ese dolor, se permite sentir su emoción, la acepta y al día siguiente se levanta con el motor de búsqueda y de “la vida sigue”. Dispuest@ a seguir caminando, confiando en que la curva del camino puede acercarle a un nuevo destino que quizá su mente no le había permitido dibujarlo, puesto que ni tan solo le dejaba contemplarlo.

Lo mismo pasa en una situación de fallecimiento de una persona. En el caso de una persona con la que no mantienes un vínculo emocional cercano, quizá un vecino del pueblo, o un familiar de algún conocido… Cuando esta persona se marcha físicamente de este mundo y llegas al velatorio puedes notar como se contagia en ti esa sensación de pérdida, de tristeza, de soledad. Directamente tú no perdiste a nadie, pero en ese lugar hay personas con un vínculo emocional con el fallecido que hace que la energía de ellos puedas notarla en ti.

Así pues, la energía se contagia. Nuestras emociones son capaces de transmitir vibración, esta vibración es energía y esta energía podemos sentirla los demás.

Siguiendo con la observación me atrevo a afirmar que estamos anclados a lo físico, a lo material. Incluso con nuestros seres queridos. Vivimos anclados a un cuerpo pero quizá podemos empezar a sentir que somos algo más… Que mi cuerpo muera, significa que muere mi amor? Significa que todos mis sentimientos, mis emociones, mi energía, mueren? El amor no es físico, el amor es emoción, y si hemos comentado que el amor es vibración y por lo tanto energía, recuerdo una ley física que dice “Nada se destruye, todo se transforma”

distancia verse quererse

 Letra canción “Todo se transforma” de Jorge Drexler

Cada uno da lo que recibe

Luego recibe todo lo que da

Nada es más simple

No hay otra norma

Nada se pierde, todo se transforma

nada pierde todo transforma

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