any 2017

 

 

Hace unos días, en Navidad, un compañero me pasó una foto donde se explicaba el verdadero significado de la navidad. Navidad, proviene de la palabra “Nativitate”, lo que podemos traducir como “nacimiento de la vida para ti”

 

Quizá en estas fiestas conectamos con las comidas, con las reuniones familiares, con las compras, con los regalos, he incluso con el consumismo.

 

Es posible que hayamos olvidado recordar y conectar con el significado de la Navidad. Nacimiento de la vida, un nuevo renacer, una nueva oportunidad.

 

Es necesario haber nacido para disfrutar, para vivir una vida.

 

Ahora que ya has nacido, ahora que la vida en ti crece, tienes ante ti un nuevo año; nuevas ocasiones, nuevas oportunidades de aprender, resbalarte, levantarte, emocionarte, ser consciente de tus emociones, mirar con otros ojos, ver más allá de un cuerpo, de un objeto.

 

No se trata de que el 2017 traiga cosas nuevas, cosas diferentes, nuevas oportunidades. El nuevo año te trae la oportunidad de que seas tú el que aporte y traiga a tu vida esas “cosas diferentes” que le andas pidiendo al nuevo año.

 

En este punto del año, haciendo balances del año que acaba, y marcándonos objetivos y metas para el nuevo año, tengo muy presente a Einstein y su reflexión “locura es pensar que haciendo siempre lo mismo, las cosas van a cambiar”

 

Este año que acaba puede haber tenido momentos que etiquetamos como mejores o peores, buenos o malos, ¿Puedes tomar conciencia de cuáles son los que ocupan tus pensamientos de manera más recurrente?

 

Solemos pedir que cada año que empieza sea mejor que el anterior, que nos traiga lo mejor… y a medida que el año pasa o incluso cuando acaba, ¿Somos conscientes de las oportunidades, ocasiones y regalos, que cada día existen ante nosotros?

 

Lo que etiquetamos como mala suerte, o incluso desgracias, hasta en esas ocasiones, puedes tomar conciencia y agradecer. Tienes ante ti la oportunidad de re enfocar, de conocerte, de descubrirte.

 

Porque lo que etiquetamos como mala suerte o desgracia nos brinda la oportunidad de parar, observar y redirigirnos. Incluso en ocasiones es una oportunidad para tomar conciencia de la “suerte” que hemos tenido.

 

Es genial oportunidad, pues, darse cuenta, aunque sea “después de”. Sin esa toma de conciencia, sin ese abrir de ojos y despertar, no puede darse la evolución. Es gracias a ese despertar que puedes pararte, observarte y recomponerte esta vez con mayor conciencia. Es la ocasión para redirigir tus pasos.

 

Agradecer lo vivido, no hay bueno ni malo, todo ha contribuido a tu crecimiento, todo te ha traído al lugar donde estás ahora. ¿Si algo de lo acontecido cambiara, serías la misma persona?

 

Cuando en tu respuesta aparece un “Pero”, delata la no aceptación y por lo tanto el no agradecimiento. En ese caso, te invito a que te concedas una parada en el camino y tomes conciencia de lo que no aceptas, lo que te molesta. Esa es la manera de conocerte, descubrir más sobre ti. Quizá la parada sea incómoda, aunque de vital importancia para tu despertar, para tu redirección.

 

Cuando los “Peros” aparecen en el camino son la señal de que tu enfoque está distorsionado, desenfocado, no hay claridad. Es como si estuvieras viendo una película con un proyector sin ajustar. Si la película del 2017 quieres verla nítida y disfrutarla, necesitas reenfocar el proyector, para ello puede que haya instantes donde todavía puedas ver la imagen más borrosa, o puede que descubras que el cable no hace una correcta conexión y sea necesario cambiarlo. Por ello la importancia de pararse a observar, a probar, a experimentar, a volverlo a intentar si se falla, a arriesgarse teniendo muy claro y permitiéndote sentir aquello que deseas. Esto es lo que te va a acercar a ver tu película como estás deseando.

 

No te engañes, ver en HD o en 3D tu película es posible y está a tu alcance, sólo recuerda que antes has tenido que ajustar, probar, cambiar, reenfocar pantalla y aparatos que participan en la proyección.

 

Recuerda también que las películas tienen una introducción, un nudo o desarrollo y un desenlace, en algunas han pasado por largos años de sueño, batallas donde se han despedido más que de objetos o dragones que han quemado sus casas. En ellas hay un protagonista que sigue levantándose, creyéndose y sintiendo que algo mejor es posible y que tiene la oportunidad de materializarlo.

 

Y tú, ¿Qué le pides al 2017?

 

Los límites sólo están un tu mente.

 

¡Sé realista y haz lo imposible!

 

Cecília Ruiz

31/12/2016

www.ceciliaruizcoach.com

 

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