hombre boxeador

 

Cuando necesitas compararte para ubicarte, ¿Dónde quedas tú?

Cuando necesitas compararte para saber dónde estás, ¿Dónde quedas tú?

Cuando para saber dónde quieres llegar te comparas, ¿Dónde quedas tú?

¿Dónde quedas tú?

Dónde queda lo que tú quieres,

Dónde lo que tú necesitas,

Dónde está lo que a ti te resuena,

Dónde buscas lo que a ti te apasiona,

Dónde encuentras lo que a ti te motiva,

Dónde está lo que tú sueñas,

¿Qué es lo que a ti te ilumina el corazón?

 

Cuando te comparas…

Dónde queda tu brillo,

Dónde está tu grandeza,

Dónde fue tu poder personal.

 

La comparación es la distorsión que crece del no creer, del no sentir, del no escucharme, del no respetarme, del no conectar.

La comparación es la “coherencia” que mi mente distorsionada busca y se cree para tapar mi brillo, para alimentar el miedo. ¿Dónde está pues la coherencia?

Ser autoreferencial es el acto que nace desde la confianza, desde el sentir, desde el aceptar.

Confiar en lo que yo soy,

Confiar en lo que yo quiero,

Confiar en que yo puedo,

Confiar en que lo que pasa, lo que soy, lo que siento, tiene una función.

 

Sentir qué quiero,

Sentir qué siento,

Sentir mis emociones,

Sentir mis palabras,

Sentir mi cuerpo.

Sentir que lo que pasa, lo que soy, lo que siento, tiene una función.

 

 

Aceptar quien soy,

Aceptar que siento,

Aceptar que pienso,

Aceptar mi grado de consciencia,

Aceptar donde estoy,

Aceptar dónde quiero llegar,

Aceptar el camino,

Aceptar que lo que pasa, lo que soy, lo que siento, tiene una función.

 

Le damos más importancia en confiar en lo que sienten los demás, en lo que dicen los demás, en lo que piensan los demás, sin ser conscientes que cada uno de nosotros está “luchando” para sobrevivir en un mundo de comparaciones. En un mundo donde la autoreferencia se limita a ser más que el otro. Aquí se ha centrado hasta ahora nuestra “lucha”, en compararnos y ganar. Entendiendo por ganar quedar por encima del que me he comparado.

Sí, luchando pasamos la vida. La comparación es lucha, es esfuerzo, es sacrificio. Como la palabra ya indica, es guerra. La guerra es desgaste, es dolor, es sufrimiento, es no aceptar.

Sin saber, sin conocer, sin preguntarnos

¿para qué?

Sin saber, sin conocer, sin preguntarnos

¿Qué es lo que yo quiero?

Sin saber, sin conocer, sin preguntarnos

 

¿Dónde está, dónde nace, lo que yo quiero?

 

Cecília Ruiz

Descubre tu grandeza*

24/10/2016

www.ceciliaruizcoach.com

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