persona toxica

 

Han sido numerosas las ocasiones en las que he escuchado hablar de personas tóxicas y como nos intoxican a nosotros. De hecho llegue a leer artículos con las claves para detectarlas y huir.

 

Durante algún tiempo, llegué a creerme que estaba rodeada y que habían llegado, habían venido a mi vida, para “fastidiarme” (por poner una palabra “biensonante”)

 

No sé si creerme alguien importante o una víctima, o quizá las dos cosas “me creo tan importante que la vida me la juega, pues conspira contra mí, y me pone en el camino personas tóxicas”

 

Lo siguiente es cantar el “Pobre de mí”, canción con la que se acaban las fiestas de  “San Fermín” en Pamplona, en esta ocasión con una versión actualizada “Pobre de mí, pobre de mí, que las personas tóxicas sólo se fijan en mí”

 

Sí, quizá has notado ironía en el discurso, mejor ponerle algo de humor a esta situación tan trágica en la vida de uno, como es cuando uno tiene un imán para atraer a personas tóxicas.

 

Volviendo a la seriedad del asunto, ¿Te ha pasado alguna vez?, ¿Has sentido ese “imán” que acerca a personas tóxicas a tu vida?

 

Pues déjame confesarte algo que descubrí en uno de mis episodios de “preguntas trascendentales y descubrimientos de una misma después de remover estiércol” Reflexiones que me han llevado tiempo y esfuerzo confesar, debido a la creencia de que eso sólo me pasaba a mí. (Otro día podemos entrar en el tema del “Esfuerzo”, que da para una nueva reflexión)

 

¡¡Atent@ a esta confesión!!

Aquí lo lanzo….

“Las personas tóxicas NO existen”!

¡¡En serio!! No existen los vampiros de energía si tú no les permites que “vampireen”.

 

Toda la toxicidad que tú puedes percibir de esas personas, no deja de ser toxicidad que existe en ti y que al entrar en contacto con esa persona se despierta para que seas consciente de que en ti existen “flecos” descosidos. Temas, materias, emociones, discursos, maneras de ser que todavía no están trabajadas en ti.

 

Puede que lo que acabas de leer, no te haga sentir muy cómod@ o quizá me estés juzgando, una buena ocasión para, en mi caso, calibrar mi grado de toxicidad.

 

Si tú estás en paz, vives en equilibrio, tomas las riendas de tu vida y decides ser director y protagonista en ella, ¿Realmente alguien que no esté en ese camino puede sacarte de él? Si eso es así, dónde está tu dirección, tu camino, tu seguridad, tu “apostar por ti”, “tu empoderamiento”? ¿Giraste la vista de tu camino o de tu papel de protagonista?

 

La única persona con poder en tu vida para “chuparte energía” eres tú. Tus pensamientos, tus emociones, tus creencias, …

 

La única persona con poder para quitarte la pesada carga, empoderarte y con poder de elección, eres tú.

 

Si en tu vida aparece una persona con vibración baja, decaída, sin foco, perdida, … Quizá todavía no tiene el grado de conciencia que tienes tú. Quizá su crecimiento personal, ese despertar o toma de conciencia pasa por el sufrimiento y ahora se encuentra en él, impidiéndole ver más allá que la sombra, la oscuridad. Tú siempre podrás elegir si quieres compartir camino, si deseas estar ahí, si deseas compartir energía con esa persona. Si quieres regalarle algo de ti.

 

En todo momento eliges, así pues, si sientes que hay algún ladrón de energía o alguna persona que contagia toxicidad siempre puedes elegir qué deseas hacer. Eso sí, recuerda que nada ni nadie tiene poder sobre ti si antes tú no se lo has regalado, dado, ofrecido.

 

Cecília Ruiz*

www.ceciliaruizcoach.com

07/02/2017

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