Si comparamos nuestra vida con montar en bicicleta podríamos decir que las subidas, en las que nos cuesta más pedalear, donde nos acaloramos llegando a sudar; serían esos momentos en los que estamos creciendo, saliendo de nuestra “zona de confort”.

Si lo que te preocupa es caerte de la bicicleta no te subirás.

Es tan sencillo como poner tu atención en tu objetivo, ir más allá de tu preocupación, no anclarte ni encariñarte a ella.

El tener la valentía de salir del lugar que conocemos para seguir ampliando experiencias y caminos en ocasiones hace que el pedaleo sea más costoso, más lento y cansado.

¿Recuerdas que las subidas se acaban, verdad?

¿Puedes visualizar, o quizá escuchar, o incluso permitirte sentir, qué hay detrás de la subida?

¿Quizá te preocupa no tener suficiente fuerza, o que tu ritmo no sea constante?

Cázate, si estás en ese punto, estás buscando y justificando excusas para no intentarlo, para no confiar en ti.

¿Quizá buscas una respuesta mientras estás pedaleando? Concéntrate en tu pedaleo, confía en que la subida acaba, quizá no puedes ver más allá, recuerda que estás en subida.

En nuestro aprendizaje a montar en bicicleta hay caídas, aunque también hay momentos llanos y de fácil bajada, pudiendo sentir la intensidad del aire en tu cara. Disfruta de ese trayecto y saboréalo. Quizá puedes preguntarte qué has aprendido hasta ahora?

Objetivo del día:

Que tu vida sea como ir en bicicleta, que sólo la dirijas tú! 

pedalear acerca sueños

Feliz día mundial de la bicicleta!

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