pecado original

– ¿Cuál es el pecado original? Se preguntó la alumna.

Ese día la maestra no apareció y el cuerpo de la alumna empezó a manifestar su inquietud en forma de movimientos rápidos y repetitivos que dieron incluso paso a los temblores.

¡La maestra no aparecía y ella tenía una duda!

En su mente el pensamiento y deseo de poder ver a la maestra y obtener respuesta.

Así pasaron días… Su desespero se acrecentaba dando paso a la rabia por lo que ella llegó a creer y sentir como “el abandono de la maestra”

Uno de esos días, al poco de levantarse y mientras de lavaba los dientes volvió a repetirse la pregunta: “¿Cuál es el pecado original?”

Al levantar su vista se vio reflejada en el espejo.

Su respiración se hizo profunda aunque entrecortada y le siguió un sonoro llanto. Sentía vergüenza al mantener la mirada en el espejo.

Justo ahí obtuvo la respuesta…

 

Pecado original es…

Pensar que necesito o dependo de alguien externo a mi.

Es dar el poder y valor a algo externo, ya sea cosa, situación o persona.

Es creer que el amor es una meta u objetivo cumplido.

Es creerme o sentirme por encima de… en otros momentos.

Es castigar o negar mi cuerpo el lugar de escucharlo cuando me grita.

Es ocultar lo que siento.

Es negar lo que soy.

Es dejar de respetarme.

 

La alumna se arrodilló, una sensación de cansancio liberador se apoderó de sus piernas y fue abriéndose paso recorriendo su cuerpo, haciendo que finalmente se sentara en el suelo.

Su respiración era más agitada y a la vez más profunda y ahora sin cortes. Fluida e intensa aunque agitada.

Cogió un espejo de mano del armario más cercano, pues no alcanzaba a verse desde su posición. Se miró fijamente y apareció de nuevo el llanto. Esta vez un llanto emocionado, agradecido… Y abrazó al espejo. Se abrazó!

11 minutos, un instante eterno (por el poder transformador de ese espacio temporal en la vida), fueron los que la alumna “necesitó” para sentirse, para reconocerse, para verse por dentro.

Transcurrido ese tiempo, sin ser ella consciente de su paso, respiró profundo, realizó algunos movimientos con sus brazos, alejándose el espejo de su pecho, y volvió a mirarse en el espejo y se dijo:

 

Pecado original es creer que soy incompleta.

Amor es darme permiso para ser. 

 

Y en su mente seguía el discurso mientras mantenía su mirada al espejo:

 

Darme permiso a ser sin “peros”, sin “coletillas”, sin excepciones. 

 

Y de nuevo, mirándose, le dijo al reflejo del espejo:

Gracias

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Cecília Ruiz

20/01/2021

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