Ya somos 1.500 seguidores en Facebook, después de 2 años y muchas “luchas” para conseguirlo, aquí estoy, nuevamente desnudándome y mirándome.

Hace dos años, después de varios meses metida de lleno en el coaching y mi crecimiento personal, publiqué la web y abrí una cuenta en Facebook para compartir contigo mis inquietudes, preguntas y observaciones.

Dos años más tarde sigo con muchísima más ilusión, y habiendo encontrado a mucho más que a “Cecília”

Hoy me apetece compartir contigo algo que nuevamente es para mí muy personal, otra capa que ya no me sirve, con la que no me identifico, la que me ha acompañado durante estos 2 años y a la que le agradezco su función. Ha llegado el momento de que esa “capa” me ayude a construir otra pieza en mi nuevo puente, así que sin drama, sin dolor, y con mucha gratitud, la saco de mí para construir.

He crecido con muchas creencias limitantes y hoy dejo que vea la luz una de ellas. Crecí e inicié mi etapa madura con la creencia del “esfuerzo” y de la “lucha”. Para conseguir algo debía esforzarme, luchar por y para ello. Sudor y lágrimas. Tanto lo escuché, tanto lo “empapé”, que llegó a ser mi Credo. “Nadie regala nada”, o “nadie da duros a cuatro pesetas” son frases que me han acompañado en este camino. “Todo esfuerzo tiene su recompensa”…

Sin preguntarme “Para qué?!” yo seguía ahí, en mi esfuerzo diario para conseguir el resultado, la recompensa. Actuaba para conseguir aquello que mi mente había soñado. Quizá pueda sonar a “normal” lo que digo…

Me costó, me esforcé (según mi creencia) para conseguir mis primeros 500 seguidores en Facebook. Publicaba noticias, artículos, frases, invitaba a amigos, conocidos e incluso desconocidos; el fin era ganar seguidores, que me “siguieran”, quería triunfar.

Conseguí 500 seguidores y corrí a avisar a las personas que más quiero, que más me importan. Su reconocimiento era para mí mi premio. Que me admiraran, que vieran que estaba “triunfando”, ¡Que estuvieran orgullosos de mí!

Acto seguido realicé una charla gratuita, una charla que disfruté, donde pude sentir la energía en mí, donde me divertí y aprendí. Donde el aforo no fue el esperado por mí para un volumen de 500 seguidores.

Nuevamente creencias…

Hace unos días la página de Facebook la seguían 1.499 personas, pasaban los días y ningún movimiento, hasta que un día el número cayó a 1.498 personas. Instante de drama mental en mí. ¿¡A alguien no le gustó algo que publiqué!?

Me permití el regalo de “echar el freno”, de “parar” para darme cuenta de algo maravilloso. ¡Estaba siendo “esclava” de aquello que supuestamente me hacía ilusión, de mi sueño!

Bendito instante, Feliz instante!!!

¿Qué es esfuerzo?, ¿Qué es triunfo?, ¿El triunfo es el fruto del esfuerzo?

Preguntas que aparecieron en mí y que por fin era hora de desenmascarar, por fin había respuesta. “La respuesta” estaba en mí.

He descubierto algo que comparto contigo, por si te resuena, por si te puede resultar algo familiar en algún punto. Esta vez sin más pretensión, sin más esfuerzo. Esta vez desde la libertad de sentir que se cayó el peso de una capa. Una de las capas que pesaba.

He descubierto que confundí Pasión y Esfuerzo! Esfuerzo supone todo aquello que te cuesta, en lo que no crees, o alguna parte de ti no lo cree, no lo siente. Si te cuesta ir a trabajar, quizá puedes preguntarte si haces aquello que quieres, si te apetece, si te apasiona. Cuando no existe la pasión, la “cuesta arriba” fatiga y cansa.

Cuando la pasión está en aquello que haces, no hay sufrimiento. El esfuerzo se convierte en vivencias, en crecimiento, en aprendizaje.

Si crees y sientes aquello que haces, lo vives intensamente, lo disfrutas, materializas físicamente aquello que soñabas. Se hace real.

¿En qué punto confundimos el triunfo con el esfuerzo?

Eso me llevó a preguntarme, ¿Qué es el triunfo?

El triunfo no es que me reconozcan, el triunfo no es que los demás crean que puedo ser buena. Vivir así es nuevamente convertirte en esclavo. Esclavo de la opinión de los demás. ¡Bienvenido sufrimiento!

El triunfo es sentir que piensas, sientes y haces aquello que te apasiona, que realmente activa en ti esa energía que hace que vibres haciendo realidad a nivel físico aquello que ya es real en tu mente. Es realmente creer y sentir en cada célula de tu cuerpo que eres merecedor de aquello que deseas.

¿Es entonces el triunfo fruto del esfuerzo?

Sólo sé que hoy pongo otra pieza de un nuevo puente, descubrir mi necesidad de tener seguidores para creerme que “soy buena”.

¿Quién decide lo “buena” que soy?, ¿Existen grados en ser “buena”? Y cuando digo buena, me refiero a “buena” profesional.

Hoy elijo dejar de ser víctima, hace tiempo que inicié un viaje, el de ser “La protagonista de mi vida”, estos días me han dado un nuevo papel en la peli. Ya he hablado con el Director (la Esencia) para decirle que estoy lista y puedo hacer el ensayo final y pasar a otro nuevo papel.

playa

¿Qué papel tienes tú hoy?

Gracias, a ti que me sigues y me has “regalado, dado o quitado likes”. Gracias, pues con Ser y Estar me has enseñado todo esto!

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