semafor doble

 

LO ESTÁS HACIENDO MUY BIEN

(al final de este post tienes el link directo para disfrutar de este link en audio, por si prefieres la audición a la lectura. Tú elijes) 

 

Sueñas, imaginas, diseñas, das forma en tu mente.

Lo trasladas a un papel, lo escribes en tu teléfono, se lo cuentas a tu amig@…

Y aparecen las dudas, los miedos, las preguntas, la desconfianza en aquello que sueñas, o incluso la desconfianza en ti.

Y quizá, a pesar de todo eso, apuestas, te inicias y adentras en la aventura.

Y ya dentro, sumergid@ en esta aventura, vuelven a aparecer aquellas dudas y algunas nuevas. Vuelven a hacer acto de presencia los miedos conocidos y abrimos la puerta a algunos nuevos.

Empieza entonces la lucha, o lo que vivimos como “lucha”. Atención, esfuerzo, dedicación, empeño, afán, … por esa esencia que un día se convirtió en sueño y que al día siguiente tomó forma de proyecto, aunque en todo ese trayecto ha convivido con la amenaza del “hachazo” de la duda, del miedo o la desconfianza.

Esa desconfianza, esa duda te llevan a buscar, buscar fuera. A creer que los demás, aquellos de fuera, saben mejor que tú qué es el éxito, qué es el equilibrio, qué es ser coherente, …

Y empieza el camino de “la copia”, o el camino de la pérdida del autoconocimiento o autoreferencia.

Un camino desconocido e insospechado, pues puede llegar a crear tal adicción que en el momento de iniciarlo o incluso en el transcurso de ese camino, llegas a ejecutar actos insospechados para ti anteriormente.

El resultado de dejar de confiar y apostar por ti.

Y ves que  la otra u otras personas les va “genial” (siempre según tu visión), observas como el otro tiene más seguidores o “likes”, o más trabajo, … Siempre según tu visión.

Y das otro paso más de ese camino insospechado y desconocido, el paso de la comparación. ¡Ya estás metid@ de lleno!

Y ese paso se vuelve adictivo y es como una droga, que sabes que te destruye pero a la vez estás deseando y necesitando consumir. Y cada vez te vuelves más adict@ y ya no es suficiente un “chute” de comparación mirando cuántos seguidores o likes tienes en redes en comparación con alguna otra persona.

Esa droga se vuelve floja y buscas nuevas emociones, nuevas experiencias en ese camino desconocido e insospechado y pruebas algo nuevo, algo más fuerte, que te lleve más al límite. Pruebas con una dosis de “copia”, copiar (o al menos intentarlo) a aquel que tiene según tu visión, más likes, más trabajo, más seguidores, …

De forma sutil, incluso activas y recuperas tu habilidad de “recorta-pega”, recortas los logos, y pegas el trabajo de ese “otro” bajo un nuevo formato y le añades tu nombre. Mientras piensas y una parte de ti cree que por fin empieza tu camino al éxito. ¿Has escuchado alguna vez a la otra parte de ti?

Y cada vez, de nuevo, necesitas más dosis, más búsqueda externa para destacar, para tener éxito. Más búsqueda externa de lo que vives, de lo que piensas, de lo que sientes, de lo que haces, DE LO QUE ERES.

Estás en el camino desconocido e insospechado de “la copia”, o el camino de la pérdida del autoconocimiento o autoreferencia.

Y las dosis vuelven a quedarse cortas, y como sigues buscando y no encuentras lo que buscas en esa adicción, buscas de nuevo algo nuevo, sales a buscar para encontrar un nuevo, diferente y potente “chute”, que te dé por fin aquello que buscas, el éxito que vas buscando.

Y buscando aparece ante ti una nueva substancia, diferente a las anteriores, con potentes efectos y con más posibilidades de alcanzar el éxito, ese estrellato que por fin te haga destacar entre los demás.

Te atreves ahora con el  “espionaje”, espiar a quien tú crees tu competencia. Empiezas con dosis moderadas y te haces pasar por persona interesada en el servicio o producto, después de consumir varias ocasiones pruebas qué pasaría si aumentas la dosis y mandas a otro a que llame por ti para obtener información. Esta nueva adicción es tan potente y consigues tanto que pruebas aumentar el consumo, pagas a otro para que utilice ese servicio o producto y así obtener toda la información, el “subidón” total a tu nuevo “chute”.

Y ya lo tienes, ya has conseguido la información, ya puedes copiar al otro, y ya te has convertido a la vez en un adicto. Adicto a la droga de la copia.

Sus consecuencias destacadas son la pérdida del autoconocimiento y autoreferencia. Los efectos secundarios son innumerables.

 

Y con lo que llamamos “suerte” un día te das cuenta, y ves en la espiral donde andas y sin poder salir en ese momento de esa adicción, por lo menos paras. Paras y observas. Un buen método para ver(te) y conocer(te).

Una eficiente actividad la de observar para poder salir de ese camino.

 

Aquellos que de una manera u otra emprendemos, arriesgamos, damos valor y apostamos por nuestro sueño, esto puede resultarnos conocido, bien por haberlo vivido como adictos, o bien por haber “sufrido” las consecuencias de un adicto.

Tanto en un caso como en el otro…

Párate, respira y por un momento, sólo por un momento deja de lamentarte, deja de torturarte.

 

Si lo hiciste, si fuiste o eres un/a adict@,

Lo hiciste o lo has hecho por olvidar que eres únic@.

Seguro que existe una lógica que ha llevado a que actúes de esa manera.

Olvidaste que el valor (en su sentido más amplio) de la copia es diferente al original.

Olvidaste que copiar es perder la originalidad.

Olvidaste que la adicción esconde un motivo.

Olvidaste que copiar restringe el crear.

Olvidaste que copiar es ser como mucho el segundo en esa lista que tú mism@ creaste y donde querías ser el/la primer@.

Creíste que el éxito es quedar el/la primer@ de tu lista.

Creíste que existen listas.

Creíste que hay dos iguales.

Creíste que tú no podías.

Creíste que debías demostrar.

Creíste que el cielo está fuera.

Creíste que el poder creador está fuera.

Olvidaste que tú ya lo eres todo y por lo tanto tienes poder creador.

Olvidaste buscar en ti.

Olvidaste descubrirte.

Olvidaste el ser autoreferente que YA eres.

Olvidaste que YA lo estás haciendo muy bien.

 

 

Si eres de los que has “sufrido” o actualmente estás “sufriendo” las consecuencias de aquellas personas que necesitan una dosis “tuya”, párate, respira y por un momento, sólo por un momento deja de lamentarte, deja de torturarlos y torturarte:

 

Seguro que existe una lógica que ha llevado a que se fijen en ti.

Olvidaste que el valor (en su sentido más amplio) de la copia es diferente al original.

Olvidaste que copiar es perder la originalidad.

Olvidaste que la adicción esconde un motivo.

Olvidaste que copiar restringe el crear.

Olvidaste que copiar es ser como mucho el segundo en esa lista que tú mism@ creaste y donde querías ser el/la primer@.

Creíste que el éxito es quedar el/la primer@ de tu lista.

Creíste que existen listas.

Creíste que hay dos iguales.

Creíste que tú no podías. (Si crees que puedes, no dudas de ti y no “sufres” por las copias de tu trabajo)

Creíste que debías demostrar. (Demostrar que tú eres el/la primer@ de tu lista)

Creíste que el cielo está fuera.

Creíste que el poder creador está fuera.

Olvidaste que tú ya lo eres todo y por lo tanto tienes poder creador.

Olvidaste buscar en ti.

Olvidaste descubrirte.

Olvidaste el ser autoreferente que YA eres.

Olvidaste que YA lo estás haciendo muy bien.

 

Así, con adicciones, con la vista nublada por las creencias y olvidos, así como ya eres, lo estás haciendo muy bien!

 

Cecília Ruiz*

28/02/2018

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