mecedora oscuro

 

El atardecer fue dando paso a la noche y el cielo se tiñó de negro, tan negro como el túnel que une dos estaciones bajo una cuidad despierta, aunque la próxima parada parecía no llegar nunca, la salida se sentía cada vez más lejos.

 

Sin encontrar la salida, con la fría oscuridad envolviendo, sin poder ver, ¿Es quizá este el momento de abandono de la identidad? Si no se ve, si no se siente, si no se escucha, ¿Existe?, ¿Quién decide alejarse de quién, es la identidad o es el ser humano?

 

Sin ver, con ceguera por la oscuridad, resulta complicado pensar o al menos hacerlo con claridad y es la mente la que deseosa de apuntarse un tanto, bombardea para recordar que siempre es posible volver atrás, que existe la opción de deshacer el camino hecho para volver a la estación de inicio.

 

La mente, no satisfecha con el bombardeo inicial y recordando su papel de actriz principal en una película llamada “vida”, recuerda el guion de una de las escenas de la película. Su papel es hacerle ver a un actor del reparto, que su ilusión ante un nuevo cambio, su deseo de evolución es una utopía. En esta película, la mente interpreta su papel de una manera tan convincente que la crítica queda impresionada por su actuación y el público en general, queda rendido ante tan maravillosa actriz. Directores de diferentes lados desean contar con la participación de “mente” en sus películas, pues seguro serán películas de éxito. Los actores y actrices saben (creen) que trabajar junto a ella en una película era garantía de fama y dinero en el futuro.

 

Sin identidad, entre 2 estaciones y con la oscuridad del túnel,

¿Hacia dónde se debe caminar?

¿Cómo encontrar la salida?

¿Cuándo acaba esta pesadilla?

¿Por qué me pasa a mí esto?

 

Todo pasa y ocurre por y para algo, cada “Noche oscura” lleva consigo la oportunidad de experimentar, aprender y vivir en la incertidumbre de no saber. No saber quién soy, no saber  dónde voy, no saber qué debo hacer, qué camino tomar y aun así aceptar, disfrutar y maravillarse de esa negra oscuridad confiando que la luz llegará cuando sea su momento, ni antes ni después. Caminar y confiar sin esperar, sin otro interés que seguir caminando, de construir. Un gran reto, pues la mente desea conocer, controlar e interpretar a la perfección su papel en la película, está deseosa del Oscar a la mejor interpretación como actriz principal.

 

Transitar en la “Noche oscura” para perderse, para tener la oportunidad de perder de vista el camino, para pisar con el desconocimiento e incertidumbre de si el nuevo paso está dentro del camino que iniciaste.

 

Gran reto y enorme oportunidad para probar suerte, para quizá, salir del camino marcado y conocer más papeles de la película. ¿Te atreverías a salirte del camino, a probar, a escalar, a construir un nuevo camino, a cavar, a igualar los desniveles; teniendo ante ti un camino ya construido, preparado para recibir a caminantes, donde existen áreas de descanso, zonas de picnic?

 

Quizá por facilidad y rapidez, tenemos tendencia a seguir caminos ya creados, sin, en muchas ocasiones, llegar a preguntarnos si realmente es ese el camino que deseamos, el camino que nos acerca a nuestros sueños, ilusiones, metas u objetivos. En otras ocasiones, quizá nos lo preguntamos, e incluso llegamos a planteárnoslo, aunque el peaje de la “Oscura Noche” frena a una mente que sin focos, sin alfombras rojas, sin guiones establecidos y escritos que reproducir o interpretar deja de ser y controlar.

 

La oportunidad de no ver, de perderse del camino, es que siempre queda la opción de construirlo. Con la anchura que desees, tan largo como sueñes. Con las áreas de descanso que te apetezcan.

 

Noche Oscura” que permite sentir el vacío, la nada. Sin focos, sin alfombras, sin guion que interpretar, sólo uno mismo en medio de la oscuridad. Allí ni las mejores galas, ni los coches más potentes pueden lucir, no hay nadie, no pueden verse y pierden todo interés, ¿de qué valen ahora? Si la ropa que llevo, si los objetos que tengo, si las creencias aquí ya no valen, si nada de lo que hasta ahora me ha acompañado, puede verse, palparse, si nada me sirve ahora para salir de aquí, ¿Quién soy, qué hago?

 

Sin identidad, es ahora cuando existe la oportunidad de sentir la nada, esa que materialmente no es nada y potencialmente lo es todo. Infinitas posibilidades y la mente centrada y poniendo su foco en lo que ya no es, en lo que quizá nunca fue pero ella creyó.

 

Oportuna ocasión para soltar, para liberarse de una mente que creó la identidad de estrella de cine, identidad que creó la carga de cumplir y saberse a la perfección un guion, la carga de actuar para ser aceptad@, valorad@ y respetad@ por los demás, para creerse, sentirse algo o alguien.

 

Momento para conocer y descubrir nuevas estaciones, nuevo mundo, esta vez diseñado y construido sin ver, sin focos, sin alfombras rojas o guiones estudiados. Un mundo que nace del sentir, del no saber, del no control, del desapego, del traspaso del miedo y la incertidumbre; que nace y se crea de la fe y la confianza en un@ mismo más allá de una mente, más allá de un cuerpo, más allá de los sentimientos, más allá de las creencias.

 

Un lápiz sin una mano que lo coja, no podrá crear; si juntas el lápiz y la mano, no sólo traen consigo un resultado material, florecen la conexión, la ilusión, la fe, la paciencia, la confianza y amor.

 

Existen varias Noches Oscuras, cada vez que existe el deseo de entrar en una estación para llegar a otra, cuando se decide salir de una estación para conocer mundo o cuando coges un lápiz para dibujar tu vida.

 

Cecília Ruiz

30/01/2017

www.ceciliaruizcoach.com

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