cancer mama

 

Hasta ahora hemos probado luchar, ¿Ha funcionado?

Hasta ahora quizá era el recurso que conocíamos, el que estaba a nuestra disposición para utilizar.

Luchando el sufrimiento se repite, el desgaste aparece, la frustración se apodera.

Luchando inicio una guerra entre la enfermedad y mi ego, ¿Quién puede más?, ¿Quién es el vencedor?

Bendito ego que nos ayuda en nuestra “pulsión de vida”, a seguir “luchando” para seguir con vida.

Y en esa espiral podemos pasarnos la vida o la enfermedad.

Cuando el ego gana pensamos que hemos vencido a la muerte, esa que nos da tantísimo miedo y que para muchos tiene significado de pérdida, de fin, de “se acabó”.

Cuando la enfermedad asoma, cuando nos azota, tiene la “picardía” de aparecer con el jarro de agua fría, más bien helada para enfriar hasta el más caluroso corazón. Agua que penetra en lo más hondo de nosotros haciendo quizá olvidar.

Olvido quién soy, qué hago, qué quiero, qué me emociona. Olvido todo para poner mi atención y esfuerzo en la lucha, en la lucha por “sobrevivir”.

Y así, nos pasamos la vida, la enfermedad.

Superamos la enfermedad y nos creemos invencibles, incluso lo llegamos a sentir. Curioso que después de la lucha y haber vencido la enfermedad vuelva a mostrarnos su amarga cara. Que nuevamente venga preparada con ese jarro de agua, esta vez, incluso, más helada.

Vuelve la lucha, vuelve el sufrir, vuelve el sentirme sin energía…

Y así, nos pasamos la vida, la enfermedad.

 

FIN!

 

Sí, FIN, FIN, FIN de esta trágica novela!

FIN de sufrir, FIN de ver la enfermedad como el FIN!

Fin de estar en “piloto automático”.

Si hasta ahora lo que hemos hecho es luchar, sufrir, agotarnos, desgastarnos y no funciona…

¡¡¡Ya es hora de cambiar algo!!!

Imagínate que tienes una moneda entre tus manos, quizá puedes buscar una ahora. Obsérvala, pon toda tu atención a esta moneda.

Tiene 2 caras, si no no sería una moneda, verdad?!

Imagínate ahora que la enfermedad es como esa moneda, ¿Qué cara estás mirando?

¿Quizá la cruz?

¡La enfermedad puede tener, de hecho tiene, cara! Si no no sería enfermedad, ¡Al igual que la moneda no podría ser moneda!

Si hasta ahora has mirado sólo una cara de la moneda o de la enfermedad, y has comprobado que los resultados no son los que más te satisfacen,

¿Qué te impide a ver y experimentar desde la otra cara?

¿Qué mensaje trae consigo la enfermedad?

¿Qué puede enseñarte?

¿Qué puedes aprender?

¿De qué puedes tomar consciencia?

Y entonces sí, ahora sí, es ahora y aquí cuando puedo decir…

PUNTO Y SEGUIDO!

 

Cecília Ruiz

Descubre tu grandeza *

19/10/2016

www.ceciliaruizcoach.com

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