Érase una vez un joven que caminaba y caminaba por lo que para él era un enorme bosque. El joven quería llegar a su casa, llevaba horas intentando encontrar la salida de aquel lugar. Sólo podía ver un camino rodeado de numerosos y densos árboles. En algunas ocasiones el camino se desdoblaba, pudiendo escoger por cuál de ellos ir, aunque en cada ocasión que tenía para escoger para él era una pesadilla por la dificultad de saber si su elección le llevaría al resultado que él esperaba, llegar a su casa. Sus decisiones no le llevaban a su meta.

Su nerviosismo se acrecentaba, no era capaz de salir de allí. De repente se fijó en la luz del sol, cada vez más baja, por lo que su nerviosismo se acrecentó. Miró su reloj y supo que quedaba muy poco para que la noche tomara protagonismo, dificultando su orientación y visibilidad. Empezó a correr, buscaba su salida, escogía caminos que acababan en muros de árboles y plantas enredaderas que no le permitían continuar. El joven supo que estaba dentro de un laberinto.

perspectiva, nerviosismo

Empezó a preguntarse cómo había llegado hasta allí, dónde se había equivocado… Empezó a culparse de sus decisiones, a castigarse por ellas, acrecentando su cansancio y desgaste; incrementando su nerviosismo y desconfianza a poder salir de allí.

Después de un rato maldiciendo la situación y ya sin apenas confianza en él y en poder salir de allí, se dio cuenta que el lamentarse continuamente no iba a sacarle de aquel laberinto. Miró el colgante que yacía en su pecho, era el símbolo del Yin y el Yang; este símbolo le hizo pensar que dentro de todo lo negativo, lo oscuro, puede encontrarse un rayo de luz, puede haber una esperanza. En ese instante pensó en las posibilidades qué tenía, qué podía hacer… Descubrió como al hacerse responsable de la situación, aceptar qué estaba pasando, sin querer evitarlo, afrontándolo y dedicando un tiempo a pensar en posibles soluciones, éstas aparecían. Cogió de su mochila su libreta y con un bolígrafo empezó a realizar una lista con las posibles acciones a llevar a cabo para llegar a casa. En unos minutos se sorprendió al descubrir la lista de opciones, posibilidades, que en unos minutos había creado.

Con la lista en la mano, empezó a ordenar las posibilidades, eligiendo las que en ese momento consideraba más posibles de llevar a cabo con los recursos que tenía. Finalmente, con los recursos de la lista enumerados, escogió su primera opción:

“Trepar a la copa de el árbol más alto”

El joven empezó a mirar a su alrededor y cuando visualizó el árbol más alto se acercó a él para conocer de cerca las posibilidades para subir a él. Lleno de confianza y esperanza se dispuso a treparlo. Pronto se dio cuenta que era un trabajo pesado, que las fuerzas fallaban y que el riesgo era elevado, pero tenía claro que quería llegar a lo alto de la copa de aquel árbol.

Abrió su mochila, cogió una chocolatina y mientras se cargaba de energía pensó en cómo hacerlo para llegar hasta su meta, cómo podía conseguir su objetivo. Visualizó el entorno, miró detenidamente los árboles, plantas, caminos, … Observó.

“ Ya lo tengo!” Expresó el joven entusiasmado, tenía un plan. El joven observó los diferentes árboles y tamaños de éstos, por lo que empezó trepando un pequeño árbol y de aquí pudo ir avanzando a árboles más altos. El laberinto tenía tantos árboles que era tan fácil poder saltar de uno a otro e ir subiendo altura trepando por las ramas, que en poco tiempo el joven había  conseguido su meta, estar en lo alto de la copa del árbol más alto.

El joven había conseguido su objetivo! Desde allí, con la altura que tenía se dio cuenta cómo podía tener más visión, ver los diferentes caminos, cuáles podían llevarle a su casa, así pues, con una nueva visión y respuesta a su necesidad, emprendió su camino a casa.

perspectiva, camino

Al llegar, su familia preocupada lo esperaba. Lo observaban y podían ver en él su cara de satisfacción. Todos le preguntaban los motivos de su retraso, sin entender cómo podía mostrarse tan tranquilo y seguro después de saber que el chico se había perdido. El joven les dijo:

En la vida, ante cualquier situación:

  • Coge perspectiva, alejándote de la situación.
  • Busca diferentes posibilidades.
  • Elige aquella o aquellas que consideres más realistas y alcanzables.
  • Lleva a cabo la opción elegida y si en algún momento surge alguna dificultad, vuelve a recordarte cuál es tu objetivo, amolda, si es necesario, la opción elegida y sigue tu objetivo hasta alcanzarlo.

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